Superar diferencias, aprovechar oportunidades - ¡Auxilio! Somos interculturales

Superar diferencias, aprovechar oportunidades

¡Auxilio! Somos interculturales

Cada vez más personas inician la aventura de una relación intercultural. Sin embargo, las diferencias que primero atraen pueden convertirse con el tiempo en algo negativo.

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Eso empieza en lo cotidiano: ¿Qué se come? En algunas culturas domina la comida vegetariana, en otras se come tres veces al día algo caliente. La cultura también influye en la comunicación; hasta el tono de voz tiene importancia. Algunas culturas hablan con voz fuerte, mientras que otras lo interpretan como gritos. La forma de decir algo puede causar malentendidos. De ahí surgen otras preguntas: ¿Cuán importante es la familia de origen para cada uno? ¿Qué papel tienen los amigos? ¿Cómo se reparten las tareas diarias? 

Cada relación es “intercultural”


Cada familia es como un pequeño círculo cultural en el cual los hijos crecen según ciertas reglas. Cuando dos personas se encuentran hay un choque de dos círculos culturales, no importa si los dos crecieron en el mismo país o incluso en la misma ciudad. La familia de origen marca los valores de cada uno, la forma de comunicarse y la manera de pelear y discutir.

¿Qué se puede hacer?


No se trata de evitar los conflictos o adaptarse al otro. La cuestión es más bien cómo manejar un conflicto. Por ejemplo, no es bueno arreglar un asunto con enojo. Hay que esperar el momento adecuado para hablar sobre el tema con la cabeza fría. Solo así se puede escuchar al otro e intentar ver su punto de vista.
También ayuda analizar sobre qué se discute a menudo. Muchas veces molestan las particularidades y costumbres de la pareja. ¿Vale la pena pelear sobre esto? Es aconsejable asimilar o ignorar algunas cosas cuando no son muy importantes. A la final, cada uno tiene la libertad de ver a Jesucristo en la pareja, porque Jesús dice: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.” (La Biblia, Evangelio de Mateo, Capítulo 25, Versículo 40)

No siempre es el otro


Una costumbre saludable es anotar los defectos propios. Muchas personas no aguantan la crítica. Por eso es muy importante aprender a admitir los errores y orar por cambios en la vida de uno. Dios empezará a trabajar en estas áreas y dará un nuevo panorama de las cosas, lo que cambiará automáticamente la relación con la pareja.

Diferente no significa malo


Las diferencias pueden complementar. La cultura alemana es un poco distante, una persona no se acerca tan abiertamente a otra. Toma tiempo formar verdaderas amistades. En otras culturas, como por ejemplo la latinoamericana, las relaciones se forman fácilmente. La gente es más abierta y más hospitalaria. También son más flexibles en muchas maneras y toman las cosas con más calma. Entre las culturas hay varias posibilidades para poder aprender los unos de los otros y cambiar para mejor.
Hay un gran potencial en un matrimonio intercultural porque hay que manejar las situaciones de manera flexible y decidir incluso sobre cosas cotidianas. Al recoger los elementos positivos de cada cultura se puede formar un nuevo círculo cultural. Esto produce tolerancia y respeto, no solamente hacia la pareja, sino hacia su cultura, otros países y personas. La apertura hacia lo desconocido posibilita experiencias que uno ni se imaginaría.

¿Hay que resolver cada conflicto?


Existen diferencias que nunca se pueden resolver, simplemente porque los dos miembros de la pareja no son iguales. Pero no hay que desesperarse. Primero, es importante aprender a ponerse en los zapatos del otro. Aún si no tiene la misma opinión, se puede intentar entenderle mejor y respetar su punto de vista.
Además, la vida no solo consiste en diferencias. ¿En qué puntos están de acuerdo? ¿Cuáles son algunos pasatiempos en común o proyectos que se pueden realizar con la pareja? Es importante buscar las cosas en común y fomentarlas. Así las diferencias perderán importancia y se puede superar el matrimonio intercultural por medio de una nueva identidad común.


Autor: Rebekka Schmidt
Quelle: Mundogospel

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